miércoles, 17 de marzo de 2010

Historia Filmica

Princesa por sorpresa 2 supuso la despedida de Anne Hathaway del cine familiar. Consciente de que se había encasillado como un icono infantil, Anne siguió el valioso consejo que le dio Julie Andrews durante el rodaje de la película de Disney: para desligarse de este cliché, no había nada mejor que un desnudo a tiempo como el que la misma Julie protagonizó en S.O.B (1981). Anne Hathaway tomó nota y pronto comenzó a decir en las entrevistas que aunque siempre se la asociaba con el cine familiar, no le importaría aceptar algún papel algo más subido de tono. Y la oportunidad le llegó con la película independiente Caos, donde interpretó a una adolescente rebelde de clase alta que deseaba probar nuevos estímulos y acababa involucrada en el mundo de las drogas y la corrupción. La ruptura con su versión infantil, por lo tanto, fue radical. Sin embargo, cuando Anne se ganó sus galones como actriz y demostró su madurez profesional fue con su participación en la controvertida y galardonada Brokeback Mountain. Ang Lee la eligió para interpretar a la mujer del personaje de Jake Gyllenhaal. Y de nuevo, Anne no se arredró ante un papel con pocas frases y mucha piel. De esta forma, se apuntó su primer gran éxito en el cine adulto ya que la película obtuvo prácticamente todos los premios a los que estuvo nominada, incluidos tres Óscars de la Academia.
Apenas un año después, en 2006, con The Devil Wears Prada, Hathaway consiguió afianzarse aún más en su ascenso profesional. El papel de Andy Sachs, la joven inocente que llega a Nueva York para trabajar como asistente personal de la voraz e implacable editora de modas Miranda Priestly (Meryl Streep), resultó perfecto para el aire genuino de los ojos y sonrisa de Anne. A pesar de que su papel no aportaba nada nuevo a su registro interpretativo, Anne dio una muy digna réplica a una espectacular Meryl Streep y consiguió no quedar en ningún momento eclipsada por la presencia de la veterana. La película recaudó más de 125 millones de dólares sólo en Estados Unidos y le permitió darse a conocer entre un público sin límite de edad. Su deseo, pues, se había cumplido ya que, como ella misma dice, lo que más le gusta de su profesión son los nuevos retos, lejos del encasillamiento.

Así se planteó su siguiente película La joven Jane Austen (2007) su proyecto más ambicioso hasta el momento ya que por primera vez, Anne aguantaba el peso de la historia completamente sola. En este drama biográfico Anne tuvo que meterse en la piel de la escritora británica responsable de novelas como Sentido y sensibilidad y Orgullo y prejuicio, en las que Jane Austen supo plasmar como pocos el ambiente social y moral de su época. Por ello, Anne tuvo que documentarse sobre el periodo de la Regencia, aprender los modales, bailes y decoro propios de su sociedad y, sobre todo, aprender un más que necesario acento británico al mismo tiempo que explotaba su vena más romántica. Su inmersión en el papel de Jane fue tal que la misma Anne llegó a afirmar: “Volví a leerme toda la obra de Jane y unas cuantas biografías. También leí ensayos críticos sobre ella, sus cartas y me documenté sobre el periodo de la Regencia. Leía todo lo que llegaba a mis manos. Llegó un momento en el que el director me arrancaba los libros de las manos porque yo no dejaba de señalar detalles incongruentes entre el guion y la época”.

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